Estrés, cómo aprender a parar
- Mamen de Loma-Ossorio García

- 21 may 2021
- 1 Min. de lectura

Necesito parar y soy normal.
El estrés del día a día nos puede tener agotados. Esto, lo otro, después esto que no me da tiempo, y si llego tarde, y si no lo hago bien, trabajaré más, he de hacerlo, luego voy a tal sitio, luego a esto…
Estrés.
Nos pasa que nos empezamos a sentir agotados todo el tiempo, no me siento con fuerza ni de reír, estoy de bajón. Empiezo a no dormir bien, me siento hinchada todo el tiempo porque no hago bien mis digestiones, tengo las manos feas por esos tics que no controlo, mi piel está roja por todos lados, incluso ya no me suelto el pelo por que noto que se me cae más de lo habitual.
El estrés no es sólo el hacer muchas cosas. El estrés me afecta emocionalmente y físicamente y debo saber identificarlo.
Identificarlo para saber que necesito parar, y saber que no pasa nada por hacerlo.
Necesito parar y soy normal.
Necesito aprender a gestionar mejor mi tiempo y soy normal.
Necesito poner mi salud por delante del deber y soy normal.
Necesito aprender a relajarme y soy normal.
Necesito apoyarme en otros y soy normal.
Necesito acudir a un profesional para que me oriente y soy normal.
Normalicemos lo que nos hace humanos. El estrés nos afecta a casi todos en algún momento de nuestra vida, a veces se trata de parar y reorganizar prioridades, actividades, y otras se trata de algo más profundo, algo más interno que ni si quiera nos deja parar.
Escuchemos al estrés y hagamos algo al respecto.



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