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ALIMENTACIÓN EMOCIONAL

  • Foto del escritor: Mamen de Loma-Ossorio García
    Mamen de Loma-Ossorio García
  • 28 jun 2021
  • 4 min de lectura

¿Qué es la alimentación emocional?


El cómo nos alimentamos, aunque pensemos que no, tiene mucho que ver con cómo nos sentimos, con nuestras emociones.

Cuando hablamos de alimentación emocional nos referimos a cómo cada uno comemos frente a determinadas emociones que estamos teniendo en ese momento, ya sean negativas o positivas, con el único fin de cambiar dichas emociones.


Alimentarse por impulso emocional lleva a la persona a tomar decisiones sobre la ingesta, guiado por el hambre emocional más que por el hambre fisiológica, con el fin de obtener satisfacción o alivio en ello.


Sin embargo, ese placer es momentáneo. La alimentación emocional trae un bienestar únicamente temporal y no permanente.


Algunos conflictos internos nos pueden llevar a ocupar nuestro tiempo y energía, nuestra atención a aquello que comemos, cuando el conflicto verdadero se desarrolla en el mundo de nuestros afectos.

Cada vez son más las dificultades que encontramos en la alimentación que son reflejo del mundo interior. En ciertos momentos creemos que comer nos salvará de nosotros mismos, de la angustia, de la inseguridad, del enfado, de la tristeza... sin embargo, debemos buscar maneras más saludables para regularnos emocionalmente, sin tener que acudir a la comida cuando tenemos esas emociones que no sabemos cómo manejar.


Te animo a que, cuando tengas dificultades en tu relación con la comida, intentes reflexionar sobre qué estado de ánimo te provoca el hambre, la inapetencia, qué deseos, decepciones, fantasías se ocultan tras ese rechazo de comer o tras esa ingesta excesiva.


Lo más importante frente a nuestras emociones:

- Identificar las sensaciones corporales asociadas a las emociones.

- Identificar y expresar con palabras los sentimientos.



¿Qué es la comida para mi?


¿Has pensado alguna vez cómo es tu relación con la comida?

Pregúntate si la comida es algo que te satisface, un lugar donde encuentras placer, una necesidad que forma parte de ti y que te ayuda a ser, a actuar, a vivir...

Pregúntate si, por el contrario, alimentarse es para ti algo más complicado.


La comida puede convertirse en algo que te genera malestar, algo que debes controlar. Reducir ingesta o comer demasiado se convierte en tu centro de atención, tu día a día, sin descanso.


🍉 A veces mi alimento es mi descontrol. A través de él me pierdo a mí mismo, me evado de lo que siento, busco una salida a mi desregulación emocional.

🍍 A veces mi alimento es mi único control. A través de él puedo decidir, decido lo que como o lo que dejo de comer. Mediante él mantengo esta sensación de control frente a mis emociones descontroladas.

🍒 A veces la comida se convierte en mi montaña rusa emocional. La comida me hace sentir culpa, no me deja mirarme en el espejo. Si como demasiado, me culpo y me desprecio, si como poco, me quedo con hambre y me privo de disfrutar y saciar mi estómago.

🍊 A veces el control de lo que como llena mi vacío, como el único sustento frente a los pocos afectos que percibo a mi alrededor, como reflejo de mi tristeza.

🍄 A veces la comida me permite no mirar. No mirar hacia aquello que me causa dolor.


Qué importante es observar y evaluar cómo es mi relación con la comida. Te animo a mirar. Te animo a explorar. Alimentarse es parte de vivir y, por nuestra salud, debe ser algo placentero, algo satisfactorio, algo que sume, no que reste, no que nos genere malestar o nos agote por su control.


- Ser consciente de cómo comemos y por qué. Saber identificar cuando el hambre es emocional.

- Ver la alimentación emocional como una señal que nos está indicando que existe algo detrás, algo más interno, por lo que es un buen indicador para ponernos en acción. Cuidarnos emocionalmente para crear hábitos saludables.

- Aprender y conocer cómo regular nuestras emociones de una manera más sana, de manera que reestructuremos esa relación que tenemos con la comida.


Alimentación emocional y amor propio


Para hablar de amor propio es indispensable hablar de la satisfacción con la imagen corporal. La percepción de la imagen corporal entra dentro del autoconcepto, por tanto, la valoración, así como los sentimientos asociados a ella, determinan nuestra autoestima.

Como sabemos, ahora existen miles de mensajes que recibimos del mundo exterior que contribuyen a que, cada uno, nos cuestionemos nuestra imagen. Vidas de dietas, prototipos delgados, comparaciones…miles de mensajes que nos dicen cómo debemos ser.


Por eso es tan importante ser conscientes...

Si te comparas constantemente.

Si dejas de hacer planes por no gustarte.

Si llevas una alimentación restrictiva para ser delgada.

Si la opinión ofensiva de otros te hace despreciar tu imagen.

Si llevas media vida a dieta y nunca acabas de verte guapa…


Algo está pasando detrás, algo más emocional.


Es importante trabajar en nosotros mismos, en gustarnos, en aceptar nuestras diferencias con los demás y en valorar aquello que somos o tenemos. Es importante trabajar ese amor propio.


El amor propio va unido a una alimentación saludable. Cuando nuestro mundo emocional cambia, sana, también cambian nuestros hábitos.


Con esto quiero decirte, la alimentación, que es una necesidad básica, debe ser algo que nos aporte satisfacción. Hay que cuidarla, por supuesto, cuidarla para que nos aporte salud, pero, dentro de ese cuidado, debe entrar el amor por nuestro cuerpo, la aceptación de nuestra imagen.


Obsérvate. Pregúntate por qué comes como comes. Analiza si te escondes tras “dietas saludables” cuando en realidad no estás satisfecha contigo misma.


¿Cómo cuidar entonces mi alimentación? Empieza por cocinar amor propio y aceptación y desecha la culpa, la vergüenza, comparaciones…


Come con tranquilidad, come con amor, come con salud emocional.

Ve a terapia si lo necesitas, apuesta por ti.


 
 
 

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