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La valla de mi casa🏡

  • Foto del escritor: Mamen de Loma-Ossorio García
    Mamen de Loma-Ossorio García
  • 21 nov 2020
  • 2 Min. de lectura

Los límites.


Esas famosas líneas imaginarias que tienen tanto poder sobre nosotros. En las familias también las hay y deben de haberlas.

Existen distintos tipos de límites, pero hoy os quiero hablar de los limites entre padres e hijos.


Un hijo no es un amigo. Pero un hijo tampoco es un desconocido.


Para los papás muchas veces es difícil diferenciar donde está la línea entre ser cercano a sus hijos, tener la confianza para compartir cosas y ser demasiado distante, parecer una figura autoritaria sin más.


Pueden existir unos límites más rígidos. Una línea tipo muro que no deja entrar y salir nada ni a nadie. Unos padres desconocidos para los hijos, unos padres que no expresan ni sienten ante sus hijos y mantienen a los hijos al margen de toda información familiar.

Y, por otro lado, unos límites difusos. El muro es permeable y todos pueden subir y bajar en la familia. Los padres vienen y van como un juego. Un hijo que realiza las tareas que un padre debe ejercer, unos padres que cumplen con las normas impuestas por sus hijos o la ausencia de normas, manteniendo todos un mismo papel sin que ninguno sea mayor que el otro.


Muchas veces es difícil encontrar la línea y tendemos siempre a irnos a un extremo u a otro.


- Mantén una relación fuerte con tu pareja. Un frente unido facilita establecer bien las normas, los acuerdos con los hijos y nos permite aprender el uno del otro para mejorar.


- No dejes que la norma la tengan tus hijos. Los pequeños y adolescentes necesitan las normas, aunque ellos las vean como algo negativo, como padres es vuestro deber ayudar a que se regulen.


- Mantén un orden de tareas en casa. Responsabilizar de más a los hijos en las tareas puede suponer demasiada exigencia para ellos, siendo aún niños. De igual manera, no podemos ser sus sirvientes y facilitarles todo en casa. En el equilibrio está la salud.


- Negocia con tus hijos. Aunque tú seas la figura normativa ante tus hijos, es bueno ceder espacio a cierto diálogo, reflexión sobre las normas y acuerdos, sobre todo cuando son adolescentes. Eso les hará ver que podéis ser flexibles, que los escucháis y que ponéis normas con un sentido y no simplemente por imponer.


- Habla con tus hijos. Cuéntales sobre tu día. Si ellos pasan por algo difícil, cuéntales tus experiencias, muestrales la empatía y comprensión de un padre.


- No hables de todo con tus hijos. Filtrar la información es importante. Si bien es verdad que hay que estar cerca de ellos, siguen siendo tus hijos, por lo que no es necesario dar información que, para ellos, puede ser dañina o innecesaria.


Estas son sólo algunas orientaciones que espero os sirvan de ayuda.


Os invito a reflexionar sobre los límites.


Y en mi caso…¿Cómo mantengo la valla de mi casa?


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